Cuidar a una persona que padece de la enfermedad de Alzheimer puede
tener altos costos físicos, emocionales y económicos. Las demandas del
cuidado diario, el cambio en las funciones de la familia y las duras
decisiones relacionadas a la colocación del enfermo en un centro de
cuidados pueden ser muy difíciles de manejar y controlar. Los científicos están
aprendiendo mucho sobre el cuidado de las personas que padecen de
Alzheimer, y los estudios están ayudando a los expertos a desarrollar
nuevas maneras de brindar apoyo a las personas encargadas de cuidar a
los enfermos (cuidadores).
Llegar a estar bien informado sobre la enfermedad es una estrategia a
largo plazo importante. Los programas que instruyen a las familias
sobre las diferentes etapas de la enfermedad de Alzheimer y sobre
estrategias flexible y prácticas para manejar situaciones difíciles
cuando se proporcionan cuidados, proveen una ayuda vital a aquellas
personas que cuidan a individuos afectados con esa enfermedad.
Desarrollar tácticas útiles para enfrentar las dificultades y una
sólida red de apoyo que incluye a familiares y amigos, también son
maneras importantes por medio de las cuales las personas encargadas de
proporcionar cuidados pueden ayudarse a sí mismas a manejar el estrés de
cuidar a un ser querido que padece de Alzheimer. Por ejemplo,
mantenerse activo físicamente proporciona beneficios físicos y
emocionales.
Algunas de las personas encargadas de cuidar a los enfermos con
Alzheimer han descubierto que la participación en un grupo de apoyo es
una fuente fundamental de ayuda. Estos grupos de ayuda les permiten a
las personas encargadas de proporcionar cuidados conseguir un descanso,
expresar preocupaciones, compartir experiencias, obtener consejos y
recibir apoyo emocional.
Fuente:
viernes, 28 de septiembre de 2012
Cuidando a familiares enfermos
Cuidar en la casa a una persona que tiene la enfermedad de Alzheimer es
una tarea difícil y algunas veces puede volverse agobiante. Cada día
trae nuevos desafíos porque la persona encargada de proporcionar los
cuidados tiene que enfrentarse a los cambios en el nivel de capacidad y a
los nuevos patrones de conducta de la persona que tiene Alzheimer. Las
investigaciones han demostrado que las personas que proporcionan
cuidados frecuentemente tienen ellas mismas mayor riesgo de desarrollar
depresión y otras enfermedades, sobre todo si no reciben apoyo adecuado
de la familia, los amigos y la comunidad.
Hágale al médico todas las preguntas que usted tenga sobre la enfermedad de Alzheimer. Averigüe sobre los tratamientos que puedan ser más efectivos para aliviar los síntomas y manejar los problemas de conducta.
Comer puede ser un reto. Algunas personas con Alzheimer quieren comer
todo el tiempo, mientras que otras necesitan ser alentadas para poder
mantener una buena dieta.
Conciba las horas de comidas como oportunidades para la persona que tiene Alzheimer de interactuar socialmente y desenvolverse bien. Trate de tener paciencia y evite las prisas, y esté pendiente de las señales de confusión y ansiedad.
Trate de establecer un ambiente silencioso, tranquilo y sereno a las horas de comer, limitando el ruido y otras distracciones.
Trate de incluir a la persona con Alzheimer en el proceso total de la actividad. Por ejemplo, a las horas de comida, anímela a ayudar en la preparación de la comida, a poner la mesa, apartar las sillas o guardar los platos. Esto puede ayudar a mantener las habilidades funcionales, realzar el sentido de control personal y aprovechar eficazmente el tiempo disponible.
Ayude a la persona a empezar una actividad. Divida la actividad en pequeños pasos y elogie a la persona por cada paso que complete.
Esté pendiente de señales de agitación o frustración en el curso de la actividad y ayúdele amablemente o distráigala orientándola hacia algo diferente.
Esté pendiente de cualquier molestia o señales de esfuerzo excesivo. Hable con el médico de la persona si esto sucede.
Piense en la clase de actividad física que ustedes dos disfrutan, como caminar, nadar, jugar tenis, bailar o trabajar en el jardín. Determine la hora del día y el lugar donde ese tipo de actividad funcionaría mejor.
Sea realista con sus expectaciones. Comience despacio; por ejemplo, tome un paseo corto alrededor del patio, antes de dar una vuelta alrededor de la cuadra.
Fuente:
Enfrentando el diagnóstico
Descubrir que un ser querido tiene la enfermedad de Alzheimer puede ser algo estresante, aterrador y abrumador. A medida que usted empieza a examinar la situación, las siguientes sugerencias le pueden ayudar:Hágale al médico todas las preguntas que usted tenga sobre la enfermedad de Alzheimer. Averigüe sobre los tratamientos que puedan ser más efectivos para aliviar los síntomas y manejar los problemas de conducta.
Comunicación: (Aprendamos a mirar y a escuchar al paciente)
Tratar de comunicarse con una persona que tiene la enfermedad de Alzheimer puede ser un reto. Entender y ser entendido puede ser difícil.
- Escoja palabras sencillas, frases cortas y utilice un tono de voz amable y tranquilo.
- Evite hablarle a la persona que sufre de Alzheimer como si fuera un bebé o hablar de él o ella como si no estuviera presente.
- Permítale suficiente tiempo para responder. Tenga cuidado de no interrumpirle.
- Preste atención a las preocupaciones de la persona, aunque sea difícil entenderla.
- Préstele atención a su voz y gestos.
Si no puede encontrar una palabra, ayúdelo.
Comiendo: (Comer no es lo mismo que nutrirse)
Comer puede ser un reto. Algunas personas con Alzheimer quieren comer
todo el tiempo, mientras que otras necesitan ser alentadas para poder
mantener una buena dieta.Conciba las horas de comidas como oportunidades para la persona que tiene Alzheimer de interactuar socialmente y desenvolverse bien. Trate de tener paciencia y evite las prisas, y esté pendiente de las señales de confusión y ansiedad.
Trate de establecer un ambiente silencioso, tranquilo y sereno a las horas de comer, limitando el ruido y otras distracciones.
Actividades
¿Qué hacer durante todo el día? Encontrar actividades que las personas que sufren de Alzheimer puedan hacer y les interese, puede ser un desafío. Usar las habilidades que la persona posee actualmente generalmente funciona major que tratar de enseñarle algo nuevo.
Trate de incluir a la persona con Alzheimer en el proceso total de la actividad. Por ejemplo, a las horas de comida, anímela a ayudar en la preparación de la comida, a poner la mesa, apartar las sillas o guardar los platos. Esto puede ayudar a mantener las habilidades funcionales, realzar el sentido de control personal y aprovechar eficazmente el tiempo disponible.
Ayude a la persona a empezar una actividad. Divida la actividad en pequeños pasos y elogie a la persona por cada paso que complete.
Esté pendiente de señales de agitación o frustración en el curso de la actividad y ayúdele amablemente o distráigala orientándola hacia algo diferente.
Ejercicio
Incorporar el ejercicio dentro de la rutina diaria proporciona beneficios tanto a la persona que tiene Alzheimer como a quien la atiende. No solamente puede mejorar la salud, sino que también puede convertirse en una actividad constructiva que ustedes dos pueden compartir.
Esté pendiente de cualquier molestia o señales de esfuerzo excesivo. Hable con el médico de la persona si esto sucede.Piense en la clase de actividad física que ustedes dos disfrutan, como caminar, nadar, jugar tenis, bailar o trabajar en el jardín. Determine la hora del día y el lugar donde ese tipo de actividad funcionaría mejor.
Sea realista con sus expectaciones. Comience despacio; por ejemplo, tome un paseo corto alrededor del patio, antes de dar una vuelta alrededor de la cuadra.
Fuente:
¿Cómo es el tratamiento para la enfermedad de Alzheimer?
El Alzheimer es una enfermedad compleja y no existe una única “varita
mágica” que probablemente la pueda prevenir o curar. Por eso los
tratamientos actuales se concentran en varios aspectos diferentes,
inclusive en ayudar a las personas a mantener su funcionamiento mental,
en manejar los síntomas relacionados al comportamiento, y en
desacelerar, retrasar o prevenir la enfermedad.
Los nuevos tratamientos con medicamentos han elevado el perfil de la demencia, particularmente el de la EA.
En los últimos años, se aumentó el número de sustancias desarrolladas o reconsideradas para su administración a las personas con EA.
La actual corriente de tratamientos, ofrece alivio sintomático para algunas personas con demencia.
Actualmente hay tres sustancias autorizadas en muchos países (donepezilo, rivastigmina y galantamina). Futuros compuestos podrán retardar el progreso de la enfermedad. La investigación continúa identificando tratamientos que pueden demorar la aparición de la enfermedad y los medicamentos que pueden aliviar la patología subyacente.
Los nuevos tratamientos con medicamentos han elevado el perfil de la demencia, particularmente el de la EA.
En los últimos años, se aumentó el número de sustancias desarrolladas o reconsideradas para su administración a las personas con EA.
La actual corriente de tratamientos, ofrece alivio sintomático para algunas personas con demencia.
Actualmente hay tres sustancias autorizadas en muchos países (donepezilo, rivastigmina y galantamina). Futuros compuestos podrán retardar el progreso de la enfermedad. La investigación continúa identificando tratamientos que pueden demorar la aparición de la enfermedad y los medicamentos que pueden aliviar la patología subyacente.
¿Cómo se diagnostica la enfermedad de Alzheimer?
El Alzheimer se puede diagnosticar de manera definitiva únicamente
después de ocurrida la muerte. El diagnóstico se hace vinculando la
trayectoria clínica de la enfermedad con un examen de los tejidos
cerebrales y una patología durante una autopsia. Pero los médicos ahora
tienen varios métodos y herramientas que les ayudan a determinar con
bastante precisión si una persona que está teniendo problemas de la
memoria “posiblemente tiene Alzheimer” (la demencia puede ser debida a
otra causa)o “probablemente tiene Alzheimer” (no se encuentra otra causa
que explique la demencia). Para diagnosticar la enfermedad de
Alzheimer, los médicos hacen lo siguiente:
- Preguntan sobre la salud general de la persona, sus problemas médicos previos y su capacidad para realizar actividades diarias, y sobre cambios en el comportamiento y en la personalidad.
- Realizan pruebas relacionadas a la memoria, a la capacidad de resolver problemas, prestar atención y contar, y a las habilidades de lenguaje.
- Llevan a cabo pruebas médicas, tales como pruebas de sangre, orina y fluido espinal.
- Efectúan gamagrafías del cerebro, tales como la tomografía computarizada (TAC o CT en inglés), o las imágenes por resonancia magnética (IRM o MRI en inglés).
- Estas pruebas pueden ser repetidas para darles a los médicos
información sobre cómo la memoria de la persona está cambiando a través
del tiempo.
El diagnóstico anticipado es beneficioso por varias razones. Obtener un diagnóstico anticipado e iniciar el tratamiento en las etapas tempranas de la enfermedad puede ayudar a preservar el funcionamiento de una persona desde meses hasta años, a pesar de que el proceso subyacente de la enfermedad no puede ser cambiado. Obtener un diagnostico anticipado también ayuda a las familias a planear para el futuro, hacer arreglos de vivienda, ocuparse de asuntos financieros y legales, y desarrollar redes de apoyo. Además, un diagnóstico anticipado puede brindar una mayor oportunidad para que las personas se involucren en investigaciones clínicas. En investigaciones clínicas, los científicos prueban drogas o tratamientos para determinar cuáles son los más efectivos y para quiénes funcionan mejor.
¿Qué causa la enfermedad de Alzheimer?
Los científicos todavía no entienden completamente qué causa esta
enfermedad, pero está claro que se desarrolla debido a una compleja
serie de eventos que ocurren en el cerebro a través de un largo periodo
de tiempo. Es probable que las causas incluyan factores genéticos,
ambientales y del estilo de vida. Debido a que las personas difieren en
cuanto a su composición genética y sus estilos de vida, la importancia
de estos factores para prevenir o retrasar esta enfermedad varía de
persona a persona.
jueves, 27 de septiembre de 2012
Niveles del Alzheimer
Enfermedad de Alzheimer leve
A medida que la enfermedad va avanzando, la pérdida de la memoria continúa y surgen cambios en otras capacidades cognitivas. Los problemas pueden incluir perderse, dificultad para manejar el dinero y pagar las cuentas, repetir las preguntas, tomar más tiempo para completar las tareas diarias normales, juicio deficiente y pequeños cambios en el estado de ánimo y en la personalidad. Las personas frecuentemente son diagnosticadas durante esta etapa.Enfermedad de Alzheimer moderada
En esta etapa, el daño ocurre en las áreas del cerebro que controlan el lenguaje, el razonamiento, el procesamiento sensorial y el pensamiento consciente. La pérdida de la memoria y la confusión aumentan, y las personas empiezan a tener problemas para reconocer a familiares y amigos. Tal vez no puedan aprender cosas nuevas, llevar a cabo tareas que incluyen múltiples pasos (tales como vestirse) o hacer frente a situaciones nuevas. Es posible que tengan alucinaciones, delirio y paranoia, y quizás se comporten impulsivamente.Enfermedad de Alzheimer severa
Al llegar a la etapa final, las placas y ovillos se han extendido por todo el cerebro y los tejidos del cerebro se han encogido considerablemente. Las personas que padecen de una enfermedad de Alzheimer severa no pueden comunicarse y dependen completamente de otros para su cuidado. Cerca del final, la persona quizás pase en cama la mayor parte o todo el tiempo a media que el cuerpo va dejando de funcionar.Señales y síntomas muy tempranos
Los problemas de la memoria son una de las primeras señales del
Alzheimer. Algunas personas que tienen problemas de la memoria tienen
una condición llamada deterioro cognitivo leve de tipo amnésico (DCL o
MCI en inglés). Las personas afectadas con este deterioro tienen más
problemas de los que normalmente tienen las personas de su misma edad,
pero sus síntomas no son tan severos como los de aquellas que tienen la
enfermedad. Cuando son comparadas con personas que no tienen DCL, la
mayoría de las personas que sí lo tienen terminan desarrollando el
Alzheimer.
Otros cambios también pueden ser señal de las etapas muy tempranas de la enfermedad. Por ejemplo, imágenes del cerebro y estudios de marcadores biológicos de personas que tienen DCL y de personas que tiene un historial familiar de padecimiento de Alzheimer, han empezado a detectar cambios tempranos en el cerebro que son similares a los encontrados en esta enfermedad. Estos resultados tendrán que ser corroborados por otros estudios, pero parecen ser prometedores. Otros estudios recientes han descubierto vínculos entre algunos problemas de movimiento y el DCL. Los investigadores también han notado vínculos entre algunos problemas con el sentido del olfato y problemas cognitivos.
Estos resultados ofrecen la esperanza de que algún día podamos tener las herramientas que podrían ayudar a detectar la enfermedad de Alzheimer temprano, delinear el curso de la enfermedad y monitorear la respuesta a los tratamientos.
Según la zona dañada, los síntomas varían. Las personas que sufren más daño en la parte del lóbulo frontal y temporal pueden experimentar mayor agitación y problemas psiquiátricos. Los que tienen mayor daño en el hemisferio izquierdo pueden sufrir alteraciones en el lenguaje.
Gracias a la plasticidad neuronal, puede que haya un cierto equilibrio que permite que el individuo funcione normalmente por un periodo de tiempo aunque la enfermedad esté en proceso activo.
Hay una hipótesis que sostiene que existen distintos umbrales que determinan la aparición de los síntomas, y que dependen de la reserva cognitiva del individuo. Una mayor masa cerebral, mayor número de neuronas y un nivel educativo alto podrían aumentar estas reservas.
Esta hipótesis podría explicar que muchos, si no todos, los afectados por el Síndrome de Down acaban desarrollando la EA hacia los 40 años de edad, independientemente de su grado de retraso mental.
La EA se inicia de forma lenta. Al principio, el único síntoma pueden ser olvidos leves, que pueden confundirse con cambios en la memoria asociados con la edad. La mayoría de las personas que sufren de olvidos leves no tienen Alzheimer. Este tipo de dificultades pueden representar una molestia, pero no son lo suficientemente graves como para causar preocupación.
Sin embargo, a medida que avanza la enfermedad, los síntomas se notan con mayor facilidad y se agravan de forma tal que hacen que las personas con Alzheimer y sus familiares busquen ayuda médica. Los olvidos empiezan a interferir con las actividades diarias. A las personas en la fase intermedia de la enfermedad, se les puede olvidar cómo hacer tareas sencillas, como cepillarse los dientes o peinarse; ya no pueden pensar con claridad; fallan en su intento de reconocer personas y lugares conocidos; y empiezan a tener problemas para hablar, entender, leer o escribir. Más adelante, pueden volverse inquietas o agresivas, o deambular fuera de sus casas. Al final, los pacientes necesitan de un cuidado permanente.
Otros cambios también pueden ser señal de las etapas muy tempranas de la enfermedad. Por ejemplo, imágenes del cerebro y estudios de marcadores biológicos de personas que tienen DCL y de personas que tiene un historial familiar de padecimiento de Alzheimer, han empezado a detectar cambios tempranos en el cerebro que son similares a los encontrados en esta enfermedad. Estos resultados tendrán que ser corroborados por otros estudios, pero parecen ser prometedores. Otros estudios recientes han descubierto vínculos entre algunos problemas de movimiento y el DCL. Los investigadores también han notado vínculos entre algunos problemas con el sentido del olfato y problemas cognitivos.
Estos resultados ofrecen la esperanza de que algún día podamos tener las herramientas que podrían ayudar a detectar la enfermedad de Alzheimer temprano, delinear el curso de la enfermedad y monitorear la respuesta a los tratamientos.
Según la zona dañada, los síntomas varían. Las personas que sufren más daño en la parte del lóbulo frontal y temporal pueden experimentar mayor agitación y problemas psiquiátricos. Los que tienen mayor daño en el hemisferio izquierdo pueden sufrir alteraciones en el lenguaje.
Gracias a la plasticidad neuronal, puede que haya un cierto equilibrio que permite que el individuo funcione normalmente por un periodo de tiempo aunque la enfermedad esté en proceso activo.
Hay una hipótesis que sostiene que existen distintos umbrales que determinan la aparición de los síntomas, y que dependen de la reserva cognitiva del individuo. Una mayor masa cerebral, mayor número de neuronas y un nivel educativo alto podrían aumentar estas reservas.
Esta hipótesis podría explicar que muchos, si no todos, los afectados por el Síndrome de Down acaban desarrollando la EA hacia los 40 años de edad, independientemente de su grado de retraso mental.
La EA se inicia de forma lenta. Al principio, el único síntoma pueden ser olvidos leves, que pueden confundirse con cambios en la memoria asociados con la edad. La mayoría de las personas que sufren de olvidos leves no tienen Alzheimer. Este tipo de dificultades pueden representar una molestia, pero no son lo suficientemente graves como para causar preocupación.
Sin embargo, a medida que avanza la enfermedad, los síntomas se notan con mayor facilidad y se agravan de forma tal que hacen que las personas con Alzheimer y sus familiares busquen ayuda médica. Los olvidos empiezan a interferir con las actividades diarias. A las personas en la fase intermedia de la enfermedad, se les puede olvidar cómo hacer tareas sencillas, como cepillarse los dientes o peinarse; ya no pueden pensar con claridad; fallan en su intento de reconocer personas y lugares conocidos; y empiezan a tener problemas para hablar, entender, leer o escribir. Más adelante, pueden volverse inquietas o agresivas, o deambular fuera de sus casas. Al final, los pacientes necesitan de un cuidado permanente.
Cambios en el cerebro en la enfermedad de Alzheimer
A pesar de que no sabemos qué inicia el proceso de la enfermedad de
Alzheimer, sabemos que el daño al cerebro empieza de 10 a 20 años antes
de que algún problema sea evidente. Los ovillos empiezan a desarrollarse
en la parte profunda del cerebro, en una zona llamada corteza
entorinal, y las placas se forman en otras zonas.
A medida que se van formando más y más placas y ovillos en zonas particulares del cerebro, las neuronas sanas empiezan a funcionar con menos eficacia. Luego pierden su habilidad de funcionar y comunicarse entre sí, y finalmente mueren. Este perjudicial proceso se propaga a una estructura cercana, llamada el hipocampo, el cual es esencial en la formación de recuerdos.
A medida que aumenta la muerte de las neuronas, las regiones afectadas del cerebro empiezan a encogerse. Cuando se acerca la fase final de la enfermedad, los daños se han extendido ampliamente y los tejidos del cerebro se han encogido considerablemente.
A medida que se van formando más y más placas y ovillos en zonas particulares del cerebro, las neuronas sanas empiezan a funcionar con menos eficacia. Luego pierden su habilidad de funcionar y comunicarse entre sí, y finalmente mueren. Este perjudicial proceso se propaga a una estructura cercana, llamada el hipocampo, el cual es esencial en la formación de recuerdos.
A medida que aumenta la muerte de las neuronas, las regiones afectadas del cerebro empiezan a encogerse. Cuando se acerca la fase final de la enfermedad, los daños se han extendido ampliamente y los tejidos del cerebro se han encogido considerablemente.
¿Qué es el Alzheimer?
La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad irreversible y progresiva
del cerebro que lentamente destruye la memoria y las aptitudes del
pensamiento, y con el tiempo, hasta la capacidad de llevar a cabo las
tareas más simples. En la mayoría de las personas afectadas con esta
enfermedad, los síntomas aparecen por primera vez después de los 60 años
de edad.
El Alzheimer es la causa más común de demencia en las personas mayores. La demencia es la pérdida del funcionamiento cognitivo, o sea, pensar, recordar y razonar, a tal grado que interfiere con la vida y las actividades diarias de una persona. Las cifras calculadas varían, pero los expertos sugieren que el número de personas que padecen de esta enfermedad puede ser tan alto como 5.1 millones de Estadounidenses.
La enfermedad toma su nombre del Dr. Alois Alzheimer. En 1906, el Dr. Alzheimer notó cambios en los tejidos del cerebro de una mujer que había muerto de una rara enfermedad mental. Sus síntomas incluían pérdida de la memoria, problemas de lenguaje y comportamiento impredecible. Después que la mujer murió, el Dr. Alzheimer examinó su cerebro y descubrió varias masas anormales (actualmente llamadas placas amiloideas) y bultos retorcidos de fibras (actualmente llamados ovillos o nudos neurofibrilares).
Las placas y los ovillos en el cerebro son dos de las características principales de esta enfermedad. La tercera característica es la pérdida de las conexiones entre las células nerviosas (las neuronas) y el cerebro.
En la enfermedad de Alzheimer (EA), las células cerebrales de las zonas que controlan la memoria, el pensamiento y el lenguaje van muriendo y el cerebro se "encoge", como se ve en la foto de arriba. Poco a poco, la persona afectada va perdiendo la habilidad para realizar las tareas diarias normales.
Aunque está asociada con la edad avanzada, la EA no es una parte natural del proceso del envejecimiento.
En la EA se producen dos cambios fundamentales en el cerebro:
1. Un enmarañamiento de las fibrillas de la neuronas, conocido como ovillos neurofibrilares, y
2. El depósito de una sustacia viscosa de tipo proteico llamada beta-amiloide, que provoca una selectiva y progresiva pérdida de neuronas. La beta-amiloide se acumula en forma de "pegotes" llamados placas neuríticas, que aparecen rodeadas por los restos de ramificaciones destruidas de las neuronas afectadas.
El Alzheimer es la causa más común de demencia en las personas mayores. La demencia es la pérdida del funcionamiento cognitivo, o sea, pensar, recordar y razonar, a tal grado que interfiere con la vida y las actividades diarias de una persona. Las cifras calculadas varían, pero los expertos sugieren que el número de personas que padecen de esta enfermedad puede ser tan alto como 5.1 millones de Estadounidenses.
La enfermedad toma su nombre del Dr. Alois Alzheimer. En 1906, el Dr. Alzheimer notó cambios en los tejidos del cerebro de una mujer que había muerto de una rara enfermedad mental. Sus síntomas incluían pérdida de la memoria, problemas de lenguaje y comportamiento impredecible. Después que la mujer murió, el Dr. Alzheimer examinó su cerebro y descubrió varias masas anormales (actualmente llamadas placas amiloideas) y bultos retorcidos de fibras (actualmente llamados ovillos o nudos neurofibrilares).
Las placas y los ovillos en el cerebro son dos de las características principales de esta enfermedad. La tercera característica es la pérdida de las conexiones entre las células nerviosas (las neuronas) y el cerebro.
En la enfermedad de Alzheimer (EA), las células cerebrales de las zonas que controlan la memoria, el pensamiento y el lenguaje van muriendo y el cerebro se "encoge", como se ve en la foto de arriba. Poco a poco, la persona afectada va perdiendo la habilidad para realizar las tareas diarias normales.
Aunque está asociada con la edad avanzada, la EA no es una parte natural del proceso del envejecimiento.
En la EA se producen dos cambios fundamentales en el cerebro: 1. Un enmarañamiento de las fibrillas de la neuronas, conocido como ovillos neurofibrilares, y
2. El depósito de una sustacia viscosa de tipo proteico llamada beta-amiloide, que provoca una selectiva y progresiva pérdida de neuronas. La beta-amiloide se acumula en forma de "pegotes" llamados placas neuríticas, que aparecen rodeadas por los restos de ramificaciones destruidas de las neuronas afectadas.
sábado, 15 de septiembre de 2012
Una pequeña reflexión
Una
mañana agitada, a las 8:30, cuando un señor mayor de unos 80 años,
llegó al hospital para que le retiraran los puntos de su pulgar. El
señor dijo q estaba apurado y quetenía
una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía tan apurado. El
señor le dijo que no, que necesitaba ir al geríatrico para desayunar con
su esposa. El doctor le pregunto sobre la salud de ella: El le
respondió que ella hacía tiempo que estaba allí ya que padecía de
Alzheimer. Le pregunto si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde: Le
respondió que hacia tiempo que ella no sabía quien era él, que hacía
cinco años que ella no podía ya reconocerlo. El doctor sorprendido
entonces le pregunto: 'Y usted sigue yendo cada mañana, aun cuando ella
no sabe quien es usted?' El sonrió y le dijo:"Ella no sabe quien soy,
pero yo aún se quien es ella y la amo ." Al doctor se le erizó la piel, y
tuvo que contener las lágrimas mientras él señor se iba, y penso, "Ese
es el tipo de Amor que quiero en mi Vida. "El Amor Verdadero no es
físico, ni romantico. El Amor Verdadero es la aceptación de todo lo que
es, ha sido, será y no serás en la vida . La gente más feliz no
necesariamente tiene lo mejor de todo; ellos sólo hacen todo, lo mejor
que pueden.La vida no se trata de sobrevivir a una
tempestad, se trata de saber como BAILAR BAJO LA LLUVIA!!
jueves, 13 de septiembre de 2012
10 Mandamientos Para Una Vejez Feliz.
1. Cuidarás tu presentación todos los días. Vístete bien, arréglate como si fueras a una fiesta. Qué más fiesta que la vida.
2. No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación. Nada de jugar al enclaustrado o al preso voluntario. Saldrás a la calle y al campo de paseo. El agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece.
3. Amarás al ejercicio físico como a ti mismo. Un rato de gimnasio, una caminata razonable dentro o fuera de casa. Contra inercia, diligencia.
4. Evitarás actividades y gestos de viejo derrumbado. La cabeza gacha, la espalda encorvada, los pies arrastrándose. ¡No! Que la gente diga un piropo cuando pasas.
5. No hablarás de tu vejez ni te quejarás de tus achaques. Con ello, acabarás por creerte más viejo y más enfermo de lo que en realidad estás. Y te harán el vacío. Nadie quiere estar oyendo historias de
hospital. Deja de autollamarte viejo y considerarte enfermo.
6. Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Al mal tiempo buena cara. Sé positivo en los juicios, ten buen humor en las palabras, sé alegre de rostro, amable en los ademanes. Se tiene la edad que se ejerce. La vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo.
7. Serás útil a ti mismo y a los demás. No eres un parásito ni una rama desgajada voluntariamente del árbol de la vida. Bástate hasta donde sea posible y ayuda. Ayuda con una sonrisa, con un consejo, un servicio.
8. Trabajarás con tus manos y tu mente. El trabajo es la terapia infalible. Cualquier actitud laboral, intelectual, artística… Medicinas para todos los males, la bendición del trabajo.
9. Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. Desde luego que las que anudan dentro del hogar, integrándose a todos los miembros de la familia. Ahí tienes la oportunidad de convivir con todas las edades, niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida.
Luego ensancharás el corazón a los amigos, con tal que los amigos no sean exclusivamente viejos como tú. Huye del bazar antigüedades.
10. No pensarás que todo tiempo pasado fue mejor. Deja de estar condenando a tu mundo y maldiciendo tu momento. Alégrate de que ser parte del mismo y poder ver muchas cosas lindas y nuevas.
2. No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación. Nada de jugar al enclaustrado o al preso voluntario. Saldrás a la calle y al campo de paseo. El agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece.
3. Amarás al ejercicio físico como a ti mismo. Un rato de gimnasio, una caminata razonable dentro o fuera de casa. Contra inercia, diligencia.
4. Evitarás actividades y gestos de viejo derrumbado. La cabeza gacha, la espalda encorvada, los pies arrastrándose. ¡No! Que la gente diga un piropo cuando pasas.
5. No hablarás de tu vejez ni te quejarás de tus achaques. Con ello, acabarás por creerte más viejo y más enfermo de lo que en realidad estás. Y te harán el vacío. Nadie quiere estar oyendo historias de
hospital. Deja de autollamarte viejo y considerarte enfermo.
6. Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Al mal tiempo buena cara. Sé positivo en los juicios, ten buen humor en las palabras, sé alegre de rostro, amable en los ademanes. Se tiene la edad que se ejerce. La vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo.
7. Serás útil a ti mismo y a los demás. No eres un parásito ni una rama desgajada voluntariamente del árbol de la vida. Bástate hasta donde sea posible y ayuda. Ayuda con una sonrisa, con un consejo, un servicio.
8. Trabajarás con tus manos y tu mente. El trabajo es la terapia infalible. Cualquier actitud laboral, intelectual, artística… Medicinas para todos los males, la bendición del trabajo.
9. Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. Desde luego que las que anudan dentro del hogar, integrándose a todos los miembros de la familia. Ahí tienes la oportunidad de convivir con todas las edades, niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida.
Luego ensancharás el corazón a los amigos, con tal que los amigos no sean exclusivamente viejos como tú. Huye del bazar antigüedades.
10. No pensarás que todo tiempo pasado fue mejor. Deja de estar condenando a tu mundo y maldiciendo tu momento. Alégrate de que ser parte del mismo y poder ver muchas cosas lindas y nuevas.
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