Enfermedad de Alzheimer leve
A medida que la enfermedad va avanzando, la pérdida de la memoria
continúa y surgen cambios en otras capacidades cognitivas. Los problemas
pueden incluir perderse, dificultad para manejar el dinero y pagar las
cuentas, repetir las preguntas, tomar más tiempo para completar las
tareas diarias normales, juicio deficiente y pequeños cambios en el
estado de ánimo y en la personalidad. Las personas frecuentemente son
diagnosticadas durante esta etapa.
Enfermedad de Alzheimer moderada
En esta etapa, el daño ocurre en las áreas del cerebro que controlan
el lenguaje, el razonamiento, el procesamiento sensorial y el
pensamiento consciente. La pérdida de la memoria y la confusión
aumentan, y las personas empiezan a tener problemas para reconocer a
familiares y amigos. Tal vez no puedan aprender cosas nuevas, llevar a
cabo tareas que incluyen múltiples pasos (tales como vestirse) o hacer
frente a situaciones nuevas. Es posible que tengan alucinaciones,
delirio y paranoia, y quizás se comporten impulsivamente.
Enfermedad de Alzheimer severa
Al llegar a la etapa final, las placas y ovillos se han extendido por
todo el cerebro y los tejidos del cerebro se han encogido
considerablemente. Las personas que padecen de una enfermedad de
Alzheimer severa no pueden comunicarse y dependen completamente de otros
para su cuidado. Cerca del final, la persona quizás pase en cama la
mayor parte o todo el tiempo a media que el cuerpo va dejando de
funcionar.
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