jueves, 27 de septiembre de 2012

Señales y síntomas muy tempranos

Los problemas de la memoria son una de las primeras señales del Alzheimer. Algunas personas que tienen problemas de la memoria tienen una condición llamada deterioro cognitivo leve de tipo amnésico (DCL o MCI en inglés). Las personas afectadas con este deterioro tienen más problemas de los que normalmente tienen las personas de su misma edad, pero sus síntomas no son tan severos como los de aquellas que tienen la enfermedad. Cuando son comparadas con personas que no tienen DCL, la mayoría de las personas que sí lo tienen terminan desarrollando el Alzheimer.

Otros cambios también pueden ser señal de las etapas muy tempranas de la enfermedad. Por ejemplo, imágenes del cerebro y estudios de marcadores biológicos de personas que tienen DCL y de personas que tiene un historial familiar de padecimiento de Alzheimer, han empezado a detectar cambios tempranos en el cerebro que son similares a los encontrados en esta enfermedad. Estos resultados tendrán que ser corroborados por otros estudios, pero parecen ser prometedores. Otros estudios recientes han descubierto vínculos entre algunos problemas de movimiento y el DCL. Los investigadores también han notado vínculos entre algunos problemas con el sentido del olfato y problemas cognitivos.

Estos resultados ofrecen la esperanza de que algún día podamos tener las herramientas que podrían ayudar a detectar la enfermedad de Alzheimer temprano, delinear el curso de la enfermedad y monitorear la respuesta a los tratamientos.

Según la zona dañada, los síntomas varían. Las personas que sufren más daño en la parte del lóbulo frontal y temporal pueden experimentar mayor agitación y problemas psiquiátricos. Los que tienen mayor daño en el hemisferio izquierdo pueden sufrir alteraciones en el lenguaje.
 

Gracias a la plasticidad neuronal, puede que haya un cierto equilibrio que permite que el individuo funcione normalmente por un periodo de tiempo aunque la enfermedad esté en proceso activo.
 

Hay una hipótesis que sostiene que existen distintos umbrales que determinan la aparición de los síntomas, y que dependen de la reserva cognitiva del individuo. Una mayor masa cerebral, mayor número de neuronas y un nivel educativo alto podrían aumentar estas reservas.
 

Esta hipótesis podría explicar que muchos, si no todos, los afectados por el Síndrome de Down acaban desarrollando la EA hacia los 40 años de edad, independientemente de su grado de retraso mental.
 

La EA se inicia de forma lenta. Al principio, el único síntoma pueden ser olvidos leves, que pueden confundirse con cambios en la memoria asociados con la edad. La mayoría de las personas que sufren de olvidos leves no tienen Alzheimer. Este tipo de dificultades pueden representar una molestia, pero no son lo suficientemente graves como para causar preocupación.
 

Sin embargo, a medida que avanza la enfermedad, los síntomas se notan con mayor facilidad y se agravan de forma tal que hacen que las personas con Alzheimer y sus familiares busquen ayuda médica. Los olvidos empiezan a interferir con las actividades diarias. A las personas en la fase intermedia de la enfermedad, se les puede olvidar cómo hacer tareas sencillas, como cepillarse los dientes o peinarse; ya no pueden pensar con claridad; fallan en su intento de reconocer personas y lugares conocidos; y empiezan a tener problemas para hablar, entender, leer o escribir. Más adelante, pueden volverse inquietas o agresivas, o deambular fuera de sus casas. Al final, los pacientes necesitan de un cuidado permanente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario